Para vivir feliz, debes dejar de pasar tiempo en tu cabeza

Para vivir feliz, debes dejar de pasar tiempo en tu cabeza
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Si tienes la costumbre de revivir tus conversaciones, rumiar tus decisiones y preocuparte por situaciones hipotéticas, es muy probable que le estés dando demasiadas vueltas a la cabeza.

Cuando estamos tristes o molestos, tratamos de comprender perfectamente la situación que nos genera malestar para poder encontrar soluciones y respuestas.

Sin embargo, durante los últimos 20 años, numerosos estudios han demostrado, que pensar demasiado produce muchísimas consecuencias adversas, ¿Te has dado cuenta?

Tu estado de ánimo empeora porque remueve tus pensamientos y sentimientos más negativos, no te ayuda por tanto a encontrar la solución pero sí acaba con las ganas de intentar solucionarlo. Solo se consigue un enfoque distorsionado y pesimista de la vida. Que muchas veces termina generándonos estrés y ansiedad.

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Si tienes tendencia a pensar demasiado, tu objetivo va a ser: desarrollar la capacidad de cortar el pensamiento obsesivo y sustituir estos pensamientos por otros constructivos y realistas. No es fácil, pero conseguirlo puede ser uno de esos cambios que transformen de manera cualitativa nuestra vida. Aquí te explicamos cómo lograrlo.

Señalaba William James, filósofo y pionero del estudio psicológico, que la mejor arma para reducir el estrés es elegir un tipo de pensamiento en lugar de otro. Es cierto, optar por una idea esperanzadora en lugar de un razonamiento catastrófico siempre es saludable. Sin embargo, aun optando por un enfoque más positivo, seguimos haciendo lo mismo: quedar atrapados en nuestro palacio mental.

En efecto, no es fácil salir de nuestra cabeza; al fin y al cabo, es nuestro hogar y el habitáculo que nos contiene. Sin embargo, nada puede ser tan poderoso y estimulante como poner la mirada en el exterior y dejarnos llevar. Aunque sea solo durante un momento. Focalizar la atención en lo que nos envuelve e ir de dentro a fuera nos oxigena, nos renueva y alivia tensiones.

La auténtica vida acontece fuera de nosotros y es ahí donde hay que pasar una parte del tiempo. Observando, sintiendo, abrazándonos a cada estímulo, aplicando esa apertura mental con la que aprender y caminar mas allá de lo conocido.

¿Cómo dejar de pensar demasiado?

Esto es una tarea difícil, lo ideal es no comenzar a hacerlo, porque una vez se inicia, se siente la imperiosa necesidad de resolverlo todo. Te contamos siete estrategias efectivas:

1 – Distraerte

La actividad que elijas tiene que ser lo bastante interesante. Lo mejor son las actividades que te hacen sentir feliz, curioso, tranquilo, divertido y orgulloso. Un hobbie siempre es perfecto para iniciar esta estrategia.

2 – Técnica de parada de pensamiento

Consiste en decirte a ti mismo “basta” , dándote la orden de parar cuando descubres que has vuelto a pensar demasiado y parar inmediatamente de hacerlo. Tienes que darte cuenta de que has comenzado a pensar en exceso y para ello puedes ayudarte de las emociones, esas señales de advertencia que aparecerán como aviso de una manera desagradable. Entonces te das la instrucción de parar y cambias el foco de atención a lo que sea que estuvieras haciendo cámbialo de inmediato por una actividad distractora que te apetezca.

3 – Treinta minutos

La tercera es reservar treinta minutos todos los días para dedicarte a pensar en exceso…si, eso es, tendrás un tiempo limitado al día para preocuparte, pero un tiempo en concreto, no podrás hacerlo el resto del día. Si la preocupación aparece en un momento no destinado a ello, deberás posponer hasta el momento acordado. Lo ideal es que esos treinta minutos sean en un momento del día que no estés ansioso o triste. Lo más frecuente es que llegado el momento te resulte antinatural forzar el pensamiento o directamente se te olvide.

4 – Habla con un buen amigo

Alguien comprensivo y de confianza para desahogarte y recibir consejo. Esta persona tiene que ser capaz de pensar con objetividad y no hacerte sentir peor. Tampoco podrás abusar de esta estrategia para no terminar cansando a tu amigo.

5 – Escribir esas preocupaciones

Escribir te ayudará a organizar tus ideas y encontrar sentido a muchos de tus pensamientos, en un tiempo lo volverás a leer y verás que nada de lo que te preocupaba pasó tal como pensabas, como dicen “99% es lo que imaginamos y 1% lo que realmente sucede.

6 – Resuelve si está a tu alcance

Es fundamental que comiences a solucionar los problemas concretos que estén a tu alcance, poco a poco. Si no tienes claro cómo, haz una lista con todas las alternativas que se te ocurran y comienza a poner en marcha las que más te convenzan.

Esta parte me encanta: Si tienes dudas, piensa en cómo actuaría alguien a quien admiras. No esperes que vengan a ayudarte o solucionarlo, actúa ya, ya que hasta el paso más pequeño ayudará a mejorar tu estado de ánimo y tu confianza.

7 – Reflexiona

Esta preocupación que tanto te agobia ahora ¿tendrá importancia dentro de cinco años? ¿de dos? ¿de uno? , la respuesta a estas preguntas te ayudará a dilucidar la importancia real de la misma.

Si la respuesta es que sí, tendrás que centrarte en sacar un aprendizaje de la situación preocupante, crecer como persona y perseverar.

¿Y tú? ¿Qué estrategias ponen en marcha para cortar las preocupaciones excesivas?

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