Trastornos Obsesivos Compulsivos ¿Tienes alguno?

Trastornos Obsesivos Compulsivos ¿Tienes alguno?
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Tener una obsesión por la limpieza, el orden o inventar enfermedades imaginarias, son ejemplos característicos de los TOC (Trastornos Obsesivos Compulsivos), y posiblemente los puedas estar padeciendo, ¿Tienes alguno?

Posiblemente no lo notes, pero si algunas acciones cotidianas como lavarse las manos, limpiar los espacios de la casa y mantener el orden de las cosas son llevadas al extremo, podrías estar padeciendo de un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC).

Realizar estas labores con tanta exageración no solo es innecesario; sino que afecta tu calidad de vida, seguramente tengas alguna justificación, ya que para haber llegado a ese nivel es porque algo impactó en tu vida.

Además, estos pensamientos obsesivos generan en la persona que los padece una reacción defensiva que se traduce en compulsiones, es decir, en actos repetitivos cuyo fin es evitar las consecuencias de los propios pensamientos.

Es más, la persona puede reconocer que son actos absurdos, pero si no los realiza, aumenta su ansiedad.

Los especialistas explican que para que una actividad cotidiana se diagnostique como un TOC, la presencia de las obsesiones o compulsiones deben ser de carácter recurrente y lo suficientemente graves como para provocar pérdidas de tiempo significativas, una disminución de la actividad general o un malestar clínicamente significativo.

Es importante que ante el temor de este padecimiento conozcamos la diferencia entre un hábito y una obsesión.

Un hábito es una costumbre simple que se adquiere por la frecuencia en que la llevamos a cabo, y una obsesión ocurre para mitigar un estado de ansiedad.

En algún momento, el individuo reconoce que estas obsesiones son exageradas, con frecuencia estas personas evitan las situaciones que se relacionan con el contenido de las obsesiones; como son la suciedad o la posibilidad de contraer enfermedades, aseguran los expertos.

Los Trastornos Obsesivos Compulsivos más comunes están vinculados a la ansiedad, la depresión y las fobias.  Los más frecuentes son: 

Obsesión con la limpieza y los gérmenes:

Uno de los tipos de obsesión más comunes son las obsesiones de contaminación. Éstas se caracterizan por un miedo exagerado a la suciedad, a los gérmenes, a contagiarse o a contraer una enfermedad.

Muchas veces el miedo en estos pacientes puede ser a sentirse sucio, y pueden dedicar una gran cantidad de tiempo a lavarse.

Estas ideas pueden estar centradas en otra persona también, como temer que un ser querido enferme o llegue a morir por una infección o gérmenes.

Lavarte las manos frecuentemente:

También lavarte las manos de manera extremadamente frecuente, sin importar que no se hayan ensuciado.  Hay casos en los que la piel se resiente de tanto jabón y agua, y a los afectados se les agrietan.

Ordenar objetos de forma mecánica:

Un objeto mal colocado es motivo suficiente para generarte ansiedad. Sientes la necesidad de hacer las actividades diarias de una forma determinada.

De no ser así, puedes sufrir una angustia muy fuerte que te impidan llevar a cabo esas tareas.

Comprobar constantemente:

Revisas a cada rato tus bolsillos para asegurarte de que llevas dinero, tarjetas y todo lo que necesitas.

Se trata de asegurarte de algo una y otra vez, por ejemplo, de haber cerrado la llave del gas, la puerta o de haber puesto correctamente la alarma del despertador.

Es su temor desmedido a que ocurra algo malo, por lo que pueden pasar mucho tiempo cerciorándose de que todo está bien, repetidamente.

Enfermedades imaginarias:

Pensar que cualquier síntoma pone en riesgo tu salud.  Tienes un auténtico temor a desarrollar enfermedades graves y entras en pánico ante la presencia de síntomas somáticos extraños.

Verificas constantemente funciones corporales como la frecuencia cardíaca, la presión arterial o la temperatura.

En primer lugar son situaciones inverosímiles que se derivan de problemas o dificultades anteriores, las cuales te dejaron marcada, pero no significa que sea normal, anímate a recibir ayuda a través de un tratamiento psicológico en pro a tu salud mental.

El TOC suele aparecer en la infancia o en los inicios de la etapa adulta y, cuanto antes se aborde, mejores serán los resultados.

En este sentido, el uso de tratamientos tanto farmacológicos como cognitivo-conductuales puede beneficiar a las personas con TOC.

Finalmente el tipo de terapia lo decide el especialista que diagnostique el trastorno, en cualquier caso.

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