Dar es un hábito maravilloso que multiplica la felicidad

En este momento estás viendo Dar es un hábito maravilloso que multiplica la felicidad
Foto: Pexels

Cuando nuestra bondad no es correspondida podemos sentir el impulso de cerrarnos a los demás, de volvernos un poco egoístas por no recibir nada a cambio. Pero recuerda que, independientemente de cómo responda el otro, si das mucho es porque tú eres mucho. Eso es lo que debe importarte, independientemente de las acciones de los demás.

¿Has sentido alguna vez, que todo lo que diste fue en vano? ¿Te arrepentiste de entregar, al comprobar que no era valorado? La idea del mundo justo no es una realidad absoluta, y la ingratitud de otros puede llevarnos a desear cerrar nuestro caudal interno.

Estamos equivocados cuando medimos nuestras acciones, o nuestro propio valor, en función de las respuestas externas. Nos sentimos avergonzados e ingenuos cuando nuestros buenos actos son pagados con indiferencia. Pero, ¿por qué colocamos ese poder en los otros?

¿Qué es lo que das? ¿De que esta lleno tu vaso?

Imagina que vas caminando con un vaso de café en la mano. De pronto tropiezas, pierdes el equilibrio y el líquido se derrama. ¿Qué derramaste: agua, leche, vino? No, derramaste café porque es lo que había en tu vaso. Del mismo modo, cada uno de nuestros actos da cuenta de lo que llevamos en nuestro interior.

También te puede interesar: Ser agradecido

Si das mucho es porque eres mucho y das lo que llevas dentro. Si entregas amor, lealtad, ayuda y perdón es porque eso habita en ti. Las personas amorosas, aman. Las personas heridas, hieren. Quienes son felices, entregan felicidad y quienes expulsan veneno en sus palabras, solo denotan su veneno interior. Cuando comprendes esta premisa puedes salir de la trampa de identificarte con los actos de los otros.

Probablemente te hayan tachado de ingenuo por confiar en los demás, Sin embargo, tú eres lo que das, no lo que el otro responde. Si amas y no eres correspondido, tienes que tener claro que tu amor no pierde valor. Si confías y te traicionan, tu confianza no se convierte en una cualidad negativa. Quien no entrega amor es porque no lo tiene dentro de sí, quien traiciona es porque guarda traición en su interior. Nada de lo que el otro haga te representa a ti, sino a él.

Entonces, no escuches a quienes te aconsejan cerrarte, limitar o condicionar tu forma de ser. Es muy común que las personas se rijan por el “si tú me das, yo te doy”. Olvida esos regateos inútiles, te doy mucho porque soy mucho; si tú también me das, te lo agradezco.

Deja de estar pendiente de lo que ocurre afuera y comienza a vivir mirando hacia dentro. ¿Qué siento yo? ¿Qué me nace hacer de forma natural?; esa es mi esencia y por ella debo regirme.

Te compartimos algunas razones por las que dar, transforma tu vida:

  • Reduce tu apego a las cosas
  • Te da mucha felicidad
  • Ayuda a poner las cosas en perspectiva
  • Anima a la gratitud
  • Te ayuda a ser un ejemplo, para los tuyos
  • Te ayuda a esparcir felicidad

También te puede interesar: Los 40 son los nuevos 20: Madura, inteligente, con mucho amor propio

Dar, comienza siempre por ti

Así, no te limites por miedo a que los demás no te correspondan, no te culpes por haber dado lo que nacía de ti. Sin embargo, asegúrate de que ese caudal interno se dirija siempre a ti en primera instancia. Ama, y hazlo sin medida, pero ámate incondicionalmente primero. Confía sin recelo en los demás, pero primero en tu intuición. Sé responsable en tu trabajo, pero primero contigo mismo y con tu propio bienestar.

El único error que cometemos no es dar mucho, sino olvidarnos de darnos antes a nosotros mismos. Cuídate de entregárselo todo a alguien porque entonces quedarás vacío. Así, asegúrate de ser tu prioridad, de nutrirte y colmarte primero del amor, el perdón, la lealtad y la confianza que ofreces a los otros.

Si te gustó esta nota compártela, dar de lo bueno que lees tambien ayuda a los otros a construirse y aprender a dar si esperar.

  • Categoría de la entrada:Flash
  • Tiempo de lectura:4 minutos de lectura