¿Sabes qué es el síndrome de la persona esponja?

¿Sabes qué es el síndrome de la persona esponja?
Foto: Nickelodeon

Quizás te suena el concepto de personas altamente sensibles (PAS). ¿Qué rasgos caracterizan a los que padecen el síndrome de persona esponja? ¿Qué ventajas y desventajas tiene? ¿Cómo podemos gestionar el síndrome de la persona esponja si somos nosotros mismos quienes lo “padecemos”?

A decir verdad, no es propiamente un síndrome, sino más bien de un estilo de personalidad caracterizado por ser altamente sensibles y esto les puede generar, en muchas ocasiones, un gran sufrimiento ante una cantidad de estímulos variados.

Sin embargo, no todo son aspectos negativos. Las personas altamente sensibles (PAS) tienen una alta capacidad para procesar todo aquello que perciben en su entorno, es como si tuvieran los sentidos agudizados. De hecho, el término de PAS lo propuso, en los años 90, la terapeuta Elain Aron para referirse a los rasgos de personalidad que manifestaban una parte de la población, y que tenían que ver con una mayor sensibilidad perceptiva y cognitiva a los estímulos medioambientales.

Las personas con esta característica procesan toda la información de forma más profunda y atendiendo especialmente a las sutilezas del entorno. Además, son personas más reflexivas que el resto de la gente, y analizan todo lo que les sucede, tanto a nivel interno como externo. La reflexión e indagación que realizan no siempre la llevan a cabo de forma consciente; eso hace que se trate de personas que tienen muy en cuenta lo que su intuición les dice.

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¿Cómo procesan la información?

Como decíamos, la persona esponja, suelen tener mayor facilidad para reflexionar y también para realizar procesos de tipo más introspectivo. Cuando procesan la información, seleccionan y recopilan aquellos datos más interesantes y, además, lo hacen de forma muy profunda.

¿Qué ventajas tiene esto?

Pueden detectar, detalles y las sutilezas del ambiente que a muchas otras personas se les escapan (o les pasan desapercibidos). Como aspecto negativo, todo ello hace que se vean abrumadas con más frecuencia por la sobreestimulación.

Rasgos de personalidad

Estos son algunos de sus rasgos más destacados que, pueden diferir un poco de una persona a otra:

  • Intuición muy desarrollada.
  • Grandes observadoras.
  • Muy reactivas al entorno.
  • Tendencia a ayudar siempre a los demás.
  • Altamente sensibles
  • Se entregan con facilidad.
  • Emotividad intensa.
  • Tendencia a reflexionar mucho.
  • Pueden sentirse, a veces, como “un bicho raro”.
  • Le gusta ser perfeccionistas (y muy meticulosas).
  • Tendencia a tomarse las cosas como algo personal.
  • Son muy responsables.
  • Pueden agobiarse con facilidad ante diversas situaciones.
  • Sensibilidad especial para apreciar el arte y la belleza.
  • Pueden obsesionarse por ciertos temas.
  • Muy sensibles a la crítica de su entorno.
  • Empatía muy desarrollada.
  • Desarrollan con facilidad la introspección.

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¿Qué hacer si tengo el síndrome de la persona esponja?

Técnicamente, no debes hacer “nada”, a menos que tu manera de ser te esté perjudicando en algún sentido. Esto puede suceder ya que, al tener esa sensibilidad tan desarrollada, es fácil que te involucres emocionalmente con muchas cosas y que esta situaciones te acaben generando daño. En estos casos, puedes probar lo siguiente:

  • Aprender a canalizar tus sentimientos: a veces es tan fácil como dejar que la emoción se desarrolle y tenga su espacio para hacerlo
    Controlar la empatía: la clave está en encontrar un punto medio entre, no implicarse nada e implicarse en exceso. Prueba a tomar distancia cuando sientas que las cosas de los demás te están afectando en exceso.
  • Priorizarse: aunque sientas que “debes” ayudar a todo el mundo (o te apetezca), tienes que aprender también a priorizar (trabajando el autocuidado, por ejemplo).
  • Poner límites: esto te permitirá no perder la prioridad en tu vida y evitar que se aprovechen de ti o invadan en exceso tu espacio.

Como todo, tener el síndrome de la persona esponja tiene sus ventajas y desventajas. La clave quizás sea aprender a gestionar esa gran sensibilidad, utilizándola para fines positivos, así como encontrar un punto medio que nos permita no perder nuestra esencia sin dejar que ello nos genere sufrimiento.

¿Y tú? ¿Te has sentido identificado con algunos de estos rasgos? ¿Conoces a alguien con el síndrome de la persona esponja? Comparte esta nota con alguien que conoces que tenga estas características y seguro lo agradecerá.

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